Hay diseños que terminan siendo más grandes que el objeto para el que fueron creados. En Audemars Piguet, ese es el caso del Royal Oak. Más de cinco décadas después de revolucionar la relojería, su brazalete metálico sale oficialmente del reloj para convertirse en el protagonista de Royal Oak Joaillerie, la nueva colección de joyería de la manufactura suiza.
Audemars Piguet convierte el Royal Oak en alta joyería
La nueva colección Royal Oak Joaillerie transforma la geometría del reloj más icónico de la maison en brazaletes, collares y pendientes cubiertos de oro, diamantes y piedras de color.
La idea parte de algo muy reconocible para cualquiera que conozca el Royal Oak: sus eslabones geométricos, superficies facetadas y juegos de luz. En lugar de replicarlos literalmente, la maison los reinterpreta en piezas de alta joyería que experimentan con proporciones, texturas y piedras preciosas. Es, básicamente, el lenguaje de uno de los relojes deportivos más famosos del mundo convertido en joyería.
Del Royal Oak al joyero
Diseñado originalmente por Gérald Genta en 1972, el Royal Oak cambió las reglas con su caja de acero, bisel octagonal y brazalete integrado. Incluso entonces había algo casi joyero en su construcción: los acabados satinados y pulidos hacían que el acero reflejara la luz como las facetas de una piedra preciosa.

Ese ADN ahora aparece en tres propuestas: Dream of Joux, Risoud Eclipse y Frosted Gold, todas inspiradas en La Vallée de Joux, el paisaje suizo donde Audemars Piguet tiene sus raíces desde 1875.

Dream of Joux es la más fantasiosa: brazaletes, pendientes y un collar tipo corbata combinan oro, titanio, diamantes, zafiros, turmalinas, amatistas, tsavoritas y topacios para reinterpretar lagos congelados, cielos nocturnos y flores. Risoud Eclipse, en cambio, apuesta por titanio negro, diamantes y espectaculares esmeraldas talla sugarloaf que evocan un eclipse sobre el bosque de Risoud.
El Royal Oak también brilla sin reloj
La tercera parte de la colección recupera el Frosted Gold, acabado desarrollado con Carolina Bucci en 2016 mediante una técnica inspirada en la tradición florentina: el oro se martilla con una herramienta con punta de diamante hasta conseguir un efecto que parece polvo brillante sobre el metal.

Más que convertir un reloj en joya, Royal Oak Joaillerie demuestra que la geometría del Royal Oak ya funciona como un código visual independiente. El octágono, los eslabones y ese brillo tan particular siguen ahí; esta vez, no hace falta mirar la hora.
