Sentados en las primeras filas de un pequeño teatro obscuro cerca de la Bastilla de París, no sabíamos qué esperar. Y definitivamente nadie se imaginó lo que Viktor & Rolf tenía preparado para volarnos la cabeza. El duo de Viktor Horsting y Rolf Snoeren presentaron “Diamond Kite” (papalote o cometa diamante) más que un desfile, fue un performance de alta costura primavera/verano 2026 ejecutado a la perfección.
El vestido papalote de Viktor & Rolf: un performance de alta costura
Una colección de alta costura primavera/verano 2026 de Viktor & Rolf fue un performance que terminó con un vestido-papalote volador.
El nombre de la presentación evoca el concepto; la alta costura como evasión, recuerdo de la infancia y optimismo, en un mundo que necesita echar a volar la imaginación. El papalote o cometa, un objeto frágil y poderoso a la vez, se transforma en estructura aerodinámica y silueta de moda. A partir de un simple vestido blanco, los diseñadores fueron agregando piezas de color aportadas por otras modelos en looks negros, hasta construir el final look volador.

El negro total domina la colección como un sobrio lienzo arquitectónico con aires puritanos. Rico satén duquesa y volúmenes escultóricos construyen una base sobre la que destacan acentos de color: fucsias, amarillos neón y naranjas intensos. Son pequeñas piezas, que al añadirlas al look central, lo alteran por completo, recordando que en la alta costura, incluso pequeños cambios generan grandes transformaciones.

El momento más emocionante fue cundo el desfile se convirtió deliberadamente en un performance de moda, y fue asombrando al público cada vez más. Frente a una modelo inmóvil, Viktor & Rolf desmontan los looks negros uno a uno, trasladando sus elementos coloridos hasta componer un exuberante look que no fue reconocible hasta el final. Elevada por cables, la modelo se elevó lentamente por el aire con su vestido-papalote.
Con su presetación experimental “Diamond Kite”, Viktor & Rolf reafirman la alta costura como un espacio de total libertad creativa. Divertida pero rigurosa, infantil y compleja, su propuesta celebra la posibilidad de echar a volar la imaginación con la moda. En el penúltimo día de la semana de la alta costura , el performance vestido-papalote nos dio un momento de gran asombro que desencadenó un fuerte aplauso.

