A lo largo de una sólida década de éxitos como director creativo de Loewe, el irlandés Jonathan Anderson no ha parado de dar rienda suelta a su imaginación, siempre en la búsqueda de un balance perfecto entre moda, arte y artesanía. Sus creaciones rayan con el surrealismo e incluyen un factor sorpresa, pero siempre son prendas usables que se convierten en objetos de deseo para la próxima temporada.
La vida imita al arte en Loewe primavera/verano 2025
Una colección primavera/verano 2025 de Loewe está llena de referencias clásicas y a los diez años de Jonathan Anderson en la marca.
El desfile primavera/verano 2025 no fue la excepción, que se llevó a cabo en la explanada del Castillo de Vincennes en París, presentó la colección en un ambiente neutro, una gran caja blanca que dejaba el protagonismo a la ropa. En esta colección convive la música clásica, el pasado y el presente de la marca española fundada 1846, inspiraciones de la naturaleza y la filosofía de la vida imitando al arte.

Esta contra intuitiva noción propuesta por el escritor Oscar Wilde (también irlandés como el diseñador) en un ensayo de 1889 afirmaba que “la vida imita al arte mucho más que el arte a la vida”, es la mejor forma de resumir esta colección. El creativo propone intelectuales colecciones con referencias codificadas en cada look, como un desafío a descifrar para los amantes de la moda.

Dos elementos frecuentes en las colecciones de Jonathan Anderson son los estampados florales con un aire campestre, y las prendas estructuradas con el principio las jaulas, panier o guardainfante del siglo XVIII para dar volumen a faldas. Ambos se hicieron presentes en los looks estrella de la colección, amplios y ligeros vestidos globos y varios babydoll brillantes en silueta en A con volantes de alambre.
La influencia clásica y el diálogo con genios del pasado fue confirmada con camisetas estampadas con retratos de Mozart, Chopin, Bach y Manet, asi como bodegones florales de Van Gogh. En accesorios, la bolsa Puzzle no pudo faltar, conjugada con masculinos derbies sin calcetines y los característicos zuecos mocasín con punta ancha que fueron transformados en zapatos náuticos.


