Desde su fundación en 1980, la mezcla de diferentes elementos forma parte de la naturaleza de la marca relojera suiza Hublot, que combinó elementos de oro con una correa de caucho en una caja con un diseño inspirado en el ojo de buey de un barco (hublot, en francés). Así fue como surgió su “arte de la fusión”, que se centra en combinar tradición, innovación, artesanía, universos y talentos.
Takashi Murakami convierte su icónica flor en un reloj único junto a Hublot
La colaboración de Hublot con el artista japonés Takashi Murakami eleva la relación de la alta relojería con el arte.
El más reciente compromiso de Hublot con las mezclas disruptivas y el arte contemporáneo, es su colaboración con el artista japonés Takashi Murakami. Las flores, un motivo central en la obra de Murakami, fue traducido a la relojería con dos modelos limitados; el MP-15 con una edición de 50 piezas, y el MP-15 Takashi Murakami Tourbillon Only Watch, con una sola pieza única.

MP-15
Dicen que la esfera es la cara del reloj, pero esto no aplica para el MP-15 Takashi Murakami, porque realmente no tiene esfera. Para este modelo, Hublot fusionó la caja, el movimiento y la esfera en una configuración única. Con solo 50 piezas disponibles, este es el primer reloj de la marca con un tourbillon volante central con la divertida intervención del artista con ojos y una gran sonrisa.

MP-15 Takashi Murakami Tourbillon Only Watch
Este reloj único representa la nueva apuesta de Hublot por la alta relojería, pero se aleja de la seriedad con una caja redonda que recuerda a un divertido dibujo de una margarita verde. Esta flor representa la esperanza, pues la pieza sera subastada en beneficio de la investigación del síndrome de Duchenne, un trastorno hereditario de distrofia muscular que afecta a miles de niños.

Un reto técnico y estético
Fue el propio Takashi Murakami quien pidió explícitamente que el reloj tuviera un tourbillon central, lo cual fue un gran reto para Hublot, pero también para el artista, que tuvo que adapatar la estética a los requisitos técnicos de la pieza. Alrededor del cristal de zafiro abombado, cada uno de los doce pétalos fueron engastados con 444 piedras preciosas que crean un degradado de tonos y brillo.


