El primer paso decidir que quieres dedicarte a la moda, el segundo paso es descubrir que existen otras profesiones además de diseñador, y el tercer paso caer en la confusión entre merchandising y visual merchandising (ese es el orden natural). Esta es una duda frecuente entre los estudiantes de moda que no saben en qué especializarse, y se resuelve con la pregunta: ¿eres una persona visual o numérica?
Trabajar en moda: la diferencia entre fashion y visual merchandising
Aunque suenan muy parecido, estas dos trabajos especializados en retail son para dos tipos de personas completamente diferentes.
Si te preguntas qué profesión se adapta a ti, la respuesta la tienes tú. Te explicamos en qué consisten estos dos trabajos que, a pesar de tener nombres muy parecidos y ambos se desarrollan en tienda, en realidad son como el agua y el aceite. Para ser visual merchandiser, necesitas tener un buen ojo y sensibilidad artística, mientras que para ser fashion merchandiser, necesitas ser numérico y estratégico.

La diferencia fashion y visual merchandising
El visual merchandising de moda se puede definir como la promoción de ventas a través de la presentación de un producto en el mercado adecuado en el momento adecuado, mediante presentaciones ingeniosas y estéticas, con instalaciones atractivas. El fashion merchandising, en el contexto de las tiendas de moda, se concentra en el inventario; al proceso de planificación, gestión y control.
¿Qué es un fashion merchandiser?
Los fashion merchandisers ponen los productos correctos en la tienda adecuada, en el momento preciso y en cantidades exactas. Además, son los encargados de dar forma a las colecciones dentro de una marca. Dentro del trabajo hay dos variantes, uno es merchandiser de colección, para la distribución de la propuesta, y el otro retail merchandiser, para las tiendas. ¿El requisito? Ser un crack en Excel.

¿Qué es un visual merchandiser?
Los visual merchandisers o VM, se encargan del diseño y apariencia de una tienda, tanto del exterior con vitrinas, como del interior con maniquís y otros materiales. También tiene la responsabilidad de atraer al cliente, y el compromiso de que se sienta cómodo para comprar. Tiene un fuerte sentido estético y sensibilidad de producto, y así es como atrae, involucra y motiva al cliente. ¿El requisito? Amar la decoración.


