Estilo de vida

12 lecciones que he aprendido de “Se regalan dudas”

Se regalan dudas, el podcast de Lety Sahagún y Ashley Frengie ha generado una nueva versión de mí y esto es lo que he aprendido

Se regalan dudas
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Después de haber escuchado más de 60 capítulos de Se Regalan Dudas puedo decir que, además de que me declaró fan de Lety Sahag´ún y Ashley Frangie, el podcast marcó un antes y un después en mi vida. He aprendido, reflexionado, me he questionado, he cambiado de parecer acerca de algunos temas y lo mejor de todo es que ha generado una mejor versión de mí.

Hay tanto que decir sobre este tema, pero esto es lo que se me quedó grabado: el amor es libertad, tiene limites, no siempre dura para toda la vida, es respeto, te hace sentir bien y no, no es perfecto. Se construye todos los días, es paciente y siempre habrá cosas negociables y no negociables. La confianza, la comunicación, llegar a acuerdos y cumplirlos son la base para que una relación perdure.

Tip: No pidas algo que tú no te estás dando.

Es parte de todos nosotros y tenemos que hablar sobre el tema sin pena. Desde chiquitos se nos inculcó que fuera un tema tratado con discreción y culpa, sin embargo es algo que nos da placer y no tiene nada de malo.

Debemos consumir solo lo que necesitamos. Dejar de ser parte del sistema, tanto por el bien del planeta como el de nuestra cartera. No solo me refiero a plásticos y materiales que dañan al medio ambiente, sino a ropa, medios de comunicación y hasta bienes.

Aunque suene cliché, es verdad, las cosas más increíbles son gratis: agradecer, abrazar, sonreír, decir un cumplido y escuchar.

No tienes que pedir perdón por decir no, por necesitar tiempo, por llorar y por ser tú, tu primera prioridad.

Haz siempre lo que a ti te deje tranquila y no permitas que nadie te la quite. Para estar bien con los demás, necesitas estar en paz contigo mismo. Siempre ten en cuenta que la relación más importante que puedes tener es contigo.

“¡Ay enflacaste, qué bien te ves!”. Nunca sabes qué hay detrás del adelgazamiento de esa persona y tu comentario puede lastimarla o dañarla como ni siquiera te lo imaginas. Si lo que vas a decir no construye, guárdalo solo para ti.

¿Vas a terapia?, ¿Meditas? Deberían ser el nuevo “¿Estás a dieta?”

Ni con la persona de enfrente, ni con tu vecino, ni tus primas, pero sobre todo, no te compares con lo que ves en redes sociales. Todo está editado y no me refiero solo a Photoshop, sino que detrás de esa pareja feliz que ves en tu feed, hay días de peleas y desacuerdos y la sonrisa que llevan puesta es parte de esa edición. Cura tus redes sociales, solo sigue a cuentas que te aporten y construyan.

Cuando le preguntes a alguien “¿Cómo estás?” busca una respuesta compleja no un simple “bien y ¿tú?”, y lo mismo haz tú cuando te la pregunten. Se trata de que realmente digas cómo te sientes, ¿qué está pasando por tu cabeza?, ¿estás tranquilo?, ¿qué te preocupa?

Merces porque existes en este planeta. Acepta todo lo que te llega, lo bonito y lo no tan bonito. No te cuestiones si en realidad te mereces algo bueno que te sucedió, si te paso a ti es por algo.

Da gracias por lo que tienes y por lo que no tienes también. Todo eso que tienes y que te falta te ha hecho crecer y madurar.