Algunos prejuicios persisten en el mundo de la belleza. ¿Uno de los más comunes? Que después de los cincuenta años, hay que cortarse el cabello.Una regla tácita que Demi Moore rechaza completamente. A sus 62 años, la actriz no cede ante esa vieja imposición, apareciendo en las alfombras rojas con su hermosa y larga melena.
Demi Moore: ¿A medida que envejece, la mujer no debería tener el pelo largo?
Demi Moore, a sus 62 años, rechaza los estereotipos sobre el cabello largo en la madurez y defiende la belleza sin reglas ni límites, recordando que la feminidad no tiene fecha de caducidad.
“Se suele decir que, al envejecer, las mujeres no deberían tener el cabello largo”, confiesa en una entrevista concedida a la revista estadounidense Glamour. Una idea en la que dice que “nunca ha creído”. Sin embargo, la presión persiste. La estadounidense incluso explica haber observado, “sobre todo entre las mujeres que atraviesan la menopausia”, una tendencia a “cortarse el cabello de manera casi masculina, como para desexualizarse”.
Una regla que no tiene “ni sentido ni justificación”, según Demi Moore
Después de haberse rapado la cabeza para la película Hasta el límite (G.I. Jane) en 1997, Demi Moore “dejó crecer nuevamente” su cabello. Una decisión que “coincidió con el hecho de tomar distancia del trabajo para quedarme con mis hijos”.Y desde entonces, no se ha separado de él.

En julio de 2022, ya había declarado en la revista estadounidense People: “Si mi cabello crece, está sano, ¿por qué debería cortarlo? No me siento cómoda con reglas que no tienen ni sentido ni justificación.”
Ese rechazo a los dictados viene acompañado, según explica con humor a Glamour, de un rasgo de su personalidad: “También soy perezosa y no me gusta quedarme sentada en una silla para que me peinen con frecuencia.”
Para la actriz, estas imposiciones reflejan un problema social más amplio: el de la invisibilidad de las mujeres a medida que envejecen. El cabello corto sería una forma de “volver al redil”, de adoptar una neutralidad esperada.

Pero para ella, la feminidad no tiene fecha de caducidad y, desde luego, no se construye en torno al largo del cabello.Conservar su larga melena no es un gesto militante, sino una elección personal, guiada simplemente por lo que le gusta.

