Esta es una historia de amigas. Tres mujeres que se conocieron en la escuela de artes aplicadas a finales de los años ochenta y emprendieron hace casi 35 años un proyecto de joyería que ahora es una marca sólida y única en su tipo: Le Sibille. Basada en Roma desde siempre, muy cerca de la Ciudad del Vaticano, su propuesta única perpetúa el minucioso saber-hacer italiano del micromosaico.
Micromosaico romano: joyería única con artesanía espiritual
Tres amigas se unieron hace casi 35 años para crear Le Sibille, una marca de joyería única que perpetúa el saber-hacer del micromosaico.
También conocido como mosaico minuto romano, se trata de una forma especial de mosaico que utiliza piezas de vidrio especialmente pequeñas, de un milímetro o menos cada una, para crear intrincados diseños de colores. Las creadoras son Antonella Perugini, dedicada a la orfebrería, Camilla Bronzini encargada de la parte administrativa, y Francesca Neri Serneri, la mente creativa.

El nombre
El nombre de la marca es un guiño al poder femenino. Las sibilas son mujeres que predecían en futuro en la mitología grecorromana, y que en el Renacimiento fueron adoptadas como profetas. Tomando a la sibila cumana de Nápoles, la marca fue bautizada Le Sibille (las sibilas en italiano) porque encaja con la visión de sus fundadoras crear joyas con un valor artístico, artesanal y espiritual.

La artesanía
El proceso de fabricación en su taller en Roma es largo y minucioso para conseguir diseños con matices de color detallados como un fresco renacentista. Todas las piezas son volumétricas, pues se requiere cierto espesor para fijar cada diminuto mosaico de vidrio fundido y cortado individualmente para crear el intrincado patrón que es complementado con diamantes y piedras de color a juego.

La creatividad
“La vida se trata de ser tan ridículamente apasionado que la gente piense que estás un poco chiflado”. Esta frase motivacional tomó sentido en el momento en que conocí a Francesca, quien aborda el proceso de creación de forma holística; desde la sensibilidad de las personas, la energía de los metales, pasando por el poder de las gemas, hasta el aspecto estético, porque ella está convencida de que la belleza salvará al mundo.

