La semana de la moda de París siempre deja lo mejor para el final, el desfile de Miu Miu. El interior del Palais d’Iéna fue cubierto con instalaciones de video creadas por la artista belga-estadounidense Cécile B. Evans, un proyecto creado en colaboración con Miuccia Prada para contextualizar su colección otoño/invierno 2024, una exploración al vocabulario de ropa a través de la vida y cómo refleja el desarrollo del carácter.
Memoria de moda: el film Miu Miu otoño/invierno 2024, explicado
El film de Cécile B. Evans para el desfile Miu Miu otoño/invierno 2023 explora relación de la moda y la tecnología con la memoria.
De qué va
En una crisis de almacenamiento en la nube, provocada por el borrado de la memoria digital de los dispositivos digitales, una mujer llamada “Recepción” (Guslagie Malanda), es una traductora de lenguas perdidas, y escucha una transmisión de una memoria íntima de una mujer. La mujer habla en gaélico irlandés, y Recepción interpreta su experiencia en francés, dictándosela fielmente a una máquina que la transcribe a la historia en inglés.

El descubrimiento del yo
Para Cécile, Miu Miu es no conformarse con ser una persona de la misma edad y género todos los días. “La marca tiene una visión y estética muy claras, pero al mismo tiempo un sentido de multiplicidad, puedes ser una mujer, puedes ser un hombre; puedes ser no binario”. Nos confesó una revelación al ver su retrato por Inès Manai tomado para la ocasión, pensó: “Así es como quiero ser y sentirme siempre”.

La memoria de la moda
La artista tuvo carte blanche de Miuccia Prada, y trabajó de cerca con ella y el estudio de diseño, dialogando “sobre cómo cambian las cosas, cuando pasan de un cuerpo a otro y se convierten en otra cosa”, nos cuenta Cécile. Como un lenguaje no verbal, la moda es una herramienta de construcción personal, “Es increíble lo que la ropa puede contener. Esos recuerdos se convierten en algo físico”.

La memoria y la tecnología
Para la artista, la ropa es un recuerdo físico del yo, así como nuestros aparatos tecnológicos. Estableciendo un paralelismo con las computadoras, desarrolla: “Nuestros recuerdos son una cosa física. Si olvidas algo, no desaparece, solo se rompe en fragmentos y se convierte en una red en tu cuerpo a la que no puedes acceder. Solo ya no tienes el nombre del archivo o el idioma para acceder a la información”.

