Desde siempre, los diamantes han sido apreciados tomando como referencia su transparencia y ausencia de color. Por lo tanto, los diamantes pequeños y medianos que no cumplían con estas estrictas características eran descartados para usos industriales aprovechando su extraordinaria dureza, y los diamantes más grandes o de calidad gema solo eran reservados como piedras de colección.
El misterioso diamante negro más grande del mundo encuentra dueño
Se cree que esta piedra preciosa completamente negra proviene del espacio y fue vendida en una subasta por $4,28 millones de dólares.
Un diamante negro natural facetado de gran tamaño es un descubrimiento extremadamente raro, es por lo que, en los últimos años, varios diamantes con estas características; como el Orlov Negro y el Diamante de Ámsterdam se han vuelto más deseados. A esta lista se suma el diamante Enigma, una gran piedra misteriosa vendida en subasta por $4,28 millones de dólares.
El gigantesco diamante negro Enigma fue confiado a la casa de subastas Sotheby’s, que puso a la venta una de las maravillas más raras y antiguas conocidas por la humanidad. El Enigma, y otros diamantes negros tipo “carbonado” son un misterio, pero se cree que se cree que esta piedra en particular se creó a partir de impactos de meteoritos con diamantes que colisionaron con la Tierra.
Este carbonado fue nombrado el mayor diamante negro de color natural del mundo en 2004 (según el GIA y Gubelin) y el mayor diamante tallado del mundo en 2006 (según el libro de Récords Guinness). Supera el peso del diamante Gran Estrella de África, 530,2 quilates, y del Jubileo de Oro, 545,67 quilates. El diamante Enigma pesa 555,55 quilates y tiene 55 caras.
Tras haber sido expuesta una réplica en la Expo de Shanghái de 2010, el Enigma fue presentado a principios de año en Dubái, después viajó a Los Ángeles y finalmente llegó a Londres, donde fue subastado durante siete días a partir del 3 de febrero. La venta fue cerrada por £3,16 millones de libras (casi $4,3 millones de dólares) y el nuevo propietario fue un comprador anónimo.

