El sábado 14 de abril de 2018 será recordado como el en que nació Beychella. Indio, California, el lugar en medio del desierto dónde toma lugar el festival de música más famoso del planeta, recibió a la artista más famosa del universo. Así es como debe hablarse de Beyoncé, ella no es una performer cualquiera, todos sabíamos que sería un suceso, un highlight en el tiempo.
Después de la divertida y llena de celebs pool party de Levi’s en Palm Springs, nos encaminamos a los Polo Fields cantando uno que otro éxito de Queen B, y de paso, un par de Los Ángeles Azules que se presentaron un día antes pero el tráfico no nos permitió llegar a ver. Ya en terreno festivalero, la sensación era diferente, sabíamos que ese día seríamos testigos de algo sin precedentes, caminabas entre la gente y cada tres o cuatro pasos escuchabas murmullos que decían “Beyoncé! – yoncé!-“.
Como cayó la noche y el momento se acercaba, tras los actos de Tyler the Creator y Haim, el main stage se rodeaba cada vez más y más de asistentes, el escenario ya tenía un muro piramidal con luces apuntando hacia el público, la gente decía, va a bajar desde lo más alto.





